Los conos de moxa - llamados chinetsukyu en la acupuntura japonesa- son una forma de moxibustión directa sobre la piel. Su tamaño es mayor que el del okyu o granito de arroz, llegando a ser del tamaño de un frijol o una haba.
Para elaborarlos, utilizamos moxa en polvo de buena calidad, de color amarillo, que moldeamos con los dedos en forma de cono o pequeña pirámide.
Para su aplicación directa, humedecemos ligeramente la base del cono con un poco de agua para que se adhiera bien a la piel, y luego lo encendemos con una varilla de incienso. Nunca se deja que el cono se queme por completo hasta la piel; se retira antes de que cause quemadura. Es importante tener siempre a mano un recipiente con agua para apagar los conos encendidos de forma segura.
Tonificación y dispersión
La diferencia principal entre un efecto tonificante o dispersante al usar conos de moxa depende del grado de combustión que se permite antes de retirarlos.
- Tonificación: se retira el cono cuando ha quemado aproximadamente un 30 %. El estímulo es más suave.
- Dispersión: se retira el cono cuando ha quemado algo más de la mitad, produciendo un estímulo más intenso.
Tamaño del cono
El tamaño del cono también influye en su efecto terapéutico:
- Conos pequeños: trabajan más en profundidad, sobre condiciones crónicas, estancamientos y a nivel de sangre. Su efecto se acerca al del okyu.
- Conos grandes: actúan más a nivel de Qi, siendo más indicados para problemas recientes o agudos.